lunes, 4 de abril de 2011

solamente...sin medianías


Copio el ritmo de tu paso
entero y lineal
como mi señero abrazo.
Nada le debo
al sol apagado y mezquino,
que siembre mi descalza apatía
con ese polvo inerte de alimaña.

No te quiero en medianías,
no sé recoger retazos de tu piel
ni creer,
que levanto el peso de lo eterno
ni hacerme cumbre,
al enseñar el trofeo de tu foto.

Te robo el cuerpo completo,
con todo su jugo,
con toda su lluvia de diamantes
y con su estiércol,
con todo lo animado
y con lo yermo.

Si no abro tu desagüe
y bebo de todo tu infinito
o te muerdo el universo
de lado a lado,
ya desaparezco de ti
y ni siquiera sombreo tu silueta.
Me congelaría en humo
sin reminiscencia de lo amado,
porque nunca fue.

Dámelo
con estrépito, con dolor,
con amor, con duda,
con superlativo.
Dámelo todo.

Contigo amor
solamente la piel y el verso,
el todo o la nada.

sábado, 2 de abril de 2011

De pecados y de lunas


Espérala de nuevo,
será ella quien te salve
de esta avidez de suicidio,
oculta y cautelosa,
tras tu quebradizo espejo.

Lanzas lágrimas desnudas
hacia su boca, fría y cosida,
que no muerde con lamentos.

Vacíate por las calles,
busca ese vino que brinde
por el despertar de las manos
y la cremación de las faltas.

El verso pide a la guadaña
que siegue y ahueque la piel
en cada diaria condena.

De noche
no eres el amante,
eres solo un déja vu
de esta puta rutina
con que besa el pecado.

Eterno,
siempre te arrepientes
y resucitas en penumbra
trasnochando con el verso.

Volverás a ser absuelto
cada mañana que estrelles,
por tu carcelera amiga,
por la silenciosa luna.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Volátil desaliento


Confieso que a veces
no recuerdo si te amo,
pero si se del miedo
cuando no evitamos
la mordedura de agua,
que se desliza fría
por nuestra almohada.

Nos prevalece el olvido
como pájaros sin alas,
que mueren en silencio
y se alejan sin pisadas
naúfragos de caminos.

Seguiremos juntos,
volátiles y asustados,
saboreando lo oscuro
de este gravitatorio filo,
cuando se avalance
la ponzoña peregrina
y nos libere del luto
de saber que fue mayor,
nuestro miedo que el amor.

martes, 29 de marzo de 2011

El adiós sin el verso


Tienes razones para sospechar del viento,
su marea viene apresada entre los dientes
y nos roba el necesario abrazo.
Hoy no se deja embaucar por las bocas.

El corazón no alimenta el pensamiento
y no me hincha la entraña con palabras
que te exhalen globos de suaves colores,
en este despistado cielo de despedida.
Nada eleva tus pies para evitar tropiezos
con la despiadada tierra del camino.

No dijimos nada, porque yo me encierro
en la oquedad del cabello despeinado
y en un apresurado roce en mi camisa,
que se hunde sobre el vientre acobardado
y protegido por mis hombros inmutables.

La mano se te enfría en apenas segundos
y no llega a sentarse cercana de la mía.
Mi verso,
olvidó despedirse de tí esta mañana
con el prisionero adiós,
condenado ya a lo eterno.

domingo, 27 de marzo de 2011

Alas de colibrí


El ansia a tu intangible
es tan breve y tan audaz
que es capaz,
de beber en tu hielo
y se permite masticar
rápida y fugaz,
lo que no palpo, ni escucho, ni veo,
lo que no te alcanzo,
lo que me imagino
y todo lo trasero que se esconde,
bajo la mancha ciega
de un latido de trueno.

Tan ansiosa de ti,
la descabezada lengua
perdió el habla
y no puede recitarme
los segundos ni los días,
pero me cuelgo tu tiempo
congelado,
como esa fotografía
que detiene en su vuelo,
las alas de un colibrí.