jueves, 10 de marzo de 2011

Primavera


Ya abres la ventana
que bebía ayer de mi silencio.
Quedó oculta entre mi boca
y su lluvia gris de cigarrillos.
Las frías nubes me borraron
en su extremo horizonte,
aquellas invisibles flores
que tu tanto amas.

Me muerdes tímida el pecho,
primavera hospitalaria,
y el manantial abierto
riega gotas de colores,
cada invernal estancia
de mi agradecida casa.

Hoy pego en los cristales,
el aliento de tu beso
y las huellas que dejaron
tus pies mojados.
Hoy cubro mi piel
con tus azules soles.
Hoy me parece que pintas,
en mi oquedad mas negra,
una verdecálida sonrisa.

sábado, 5 de marzo de 2011

No cabe el verso


I.
No tengo la voz.
Te debo confesar,
que no tengo esa boca
con tañido de trueno,
ni la boca hinchada y cauta
que atrapa algún misterio.

Ni tengo la mano,
que sepa dibujarte
el instante único,
ese que lo llena todo
y donde no cabe el verso.

Pero te dejo el intento,
que me trae la calida marea
con que cubre hasta mis huesos,
tu inmensidad.



II.
Un día cualquiera
tan habitual como hoy,
al que puedo robarle el secreto,
que me toma lleno y mudo,
todo el Dios de tu grandeza.

Despierto a la resaca de mi prisa,
como te puedo hacer llegar
el olor que empapa tu belleza
y cada latido que te bebo ansioso,
desde cualquier hora nona
hasta el final de su par.

Me gustaría al menos,
que en esta pausa,
pudieras entrar en la sonrisa,
que sublime se rinde
atada a tus segundos.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Descorabezado


Simétrica pobreza,
la del hombre separado
en dos mitades.
La una
apresada con tu llanto.
La otra
cegada con su nada.

Mi nombre se borró
entre dos naciones.
Mis lágrimas
son solo la cascada,
de esa única mejilla
que sustenta mi cara.

En esta despedida,
te puedo susurrar
desde el vacío ahora,
el epitafio que rezaba
antes de dividirme:

- Amor...

Mi corazón
queda contigo,
atrapado en este incendio,
masticando las cenizas
de un cuerpo calcinado,
y guardián del velatorio
de tu alma enamorada.

Mi cabeza
nos abandona a los dos.
Se esconde de su resto inerte
y bebe alzeimer al estúpido consuelo,
en una estancia vacía y acolchada.
Quedará colgada para siempre
en las forjas de su celda.

Pero la memoria
se queda conmigo
y aún puede suspirar
al recordar lo que te amé,
lo que retuvo de tu amor
aquel que fue ...
un hombre entero.
Tan huérfana se queda,
sin el corazón, ni su cabeza.

jueves, 24 de febrero de 2011

Jacobina Sumisión


Te olvidaste
de cada sueño pendiente,
casi al filo de ser ejecutado.
De cada libro que cerraste
y de tu novela inacabada.

No te reconozco,
no eres tú,
alzas el puño de otro.

Ya no eres libre.
Te golpeó su bandera
y corriste a arriar la tuya
para dejarla enterrada.

Cargaste los anhelos ancestrales
y mataste a los únicos profetas
que siempre te libraban de la guerra.
Aquellos que nunca te dolieron.
Aquellos que besaban con tu venda,
las heridas de cada combatiente.

Su Biblia derramó tus mandamientos,
y aprendieron el camino hacia su casa.
El poema que sale por tu boca
es su lluvia machacona e infinita.
Ya repites en tus salmos y oraciones,
fieles copias de todos sus renglones.

Ya quedaste
desnudo ante tu foro,
oculto tras su voz
de gobernante.

Dejaste de ser tú,
solo eres,
una más de sus canciones.
Ya vi ahogarse,
tu boca en su pantano

domingo, 20 de febrero de 2011

In veritate libertas


Solo una cerilla,
fumiga tu mirada
el cancer del engaño.

Fugaz sencillez,
tan aproximada
a la respuesta exacta.

No cantas la estrofa,
que nunca resuelve
la verdadera certeza.

Diáfanos y sonoros,
se mecen tus tacones
en su vocal trasparencia.

Con celaje de lluvias,
brota el carmín en racimos,
de tu boca hasta mis labios.

Ya jamás dudaré
si en el instante de inicio,
mi boca, ganó tus besos.

Y te doy la gracias,
por regalar el epílogo a mi libro,
tan al borde, tan sin avisos.