domingo, 1 de mayo de 2011

Espejos rotos


Has vuelto a hacerlo,
¿Verdad?

Debes saber,
que no pienso recoger tu lluvia de cristales.

Hoy voy a permitir,
que nos hiera el frío en la ventana.
Esa que tan nerviosa ocultas
rasgada en sus añicos.
Esa que nos llueve desde el polo,
donde vive el desamor
en su mar de hielo.

Has comido de las zarzas,
boreales y asesinas,
las que ya nunca regamos.

Y aún afilas tus dientes
con sus congeladas raspas.

Pero lo debes saber,
que mis estrellas digieren las espinas en su ocaso
y ya no sangro de su lodo.

Ni lavo mis pies con su veneno.
Ni estallo.
Ni corro.
Ni lloro.

Tú lo sabes y yo lo sé.
Lo has vuelto a hacer
y a mi,
me cicatriza aún más,
nuestra compartida bóveda
con sus espejos rotos.

miércoles, 27 de abril de 2011

Mi reminiscencia es tuya


Cada mañana te debo

Mi reminiscencia azul,
sumergida en las acequias
de tus dedos.

Los restos de mi cuerpo
que aun respiran
entre las fauces del murmullo
con que te viertes al alba.

Los residuos de los barcos,
mis encallados naufragios
y mis rencores insomnes.

Mis paisajes aun vacíos
sin las curvas ni sus rectas.

Mis manos condenadas
sin el grito de su cálamo.

Y mi quietud sobre el pecho
sin su voz ni su latido.

Cada mañana mi anhelo
y desde dentro de su bostezo
tú ya te escapas.

Te debo cada día
mi espera en su verde duda,
cubierta por el sudario
con que me envuelven tus versos.

(...y desde mi prisión, te doy las gracias)

domingo, 24 de abril de 2011

Perdóname


Perdóname
por arrancarme la savia
en tu callada herida.
Por colarme sigiloso
en la curva de tu espalda
y mutarme en su llanto.

Por querer ser jardinero
y recoger los rastrojos
que otros lanzan
en el valle de tu tallo.

Pero mi cometa
no sabe de vientos
y regresa.
Regresa siempre
a besarte en la espina
que me duele.

No puedo evitar
disolverme en tu lágrima
y soñarte dentro de ella.

Perdóname por amarte
y calcinarme en tus suspiros
de papel mojado.

jueves, 21 de abril de 2011

Y... me río


Al final del río
en la gruta de larvas
incandescente y ciega,
mi boca se muere cerrada,
con sus pies hinchados
en el despertar mendigo.

Después del gruñido,
me siento el labio roto
de una pelea inacabada,
el apéndice sin luz
de un cometa,
el zapato deshilado
en un balde vacío.

Y aún así me río
mutilado en victoria.
Sin armas,
me tiembla el alma
y callo.
No te dejo mi voz
para que juegues
a llorar mi indigencia.

No quise que pasara,
fue sólo este súbito frío
culpable de la pobreza
de llevar a mi cabeza,
atada en el misterio
que asesina en mis brazos,
tu húmeda guadaña.

Tu ya lo dijiste en alto:
"Ya no te amo"

Y aún así,
muriéndome por dentro:
"Me callo y me río..."

miércoles, 20 de abril de 2011

Imagina mi deseo



Imagíname,
en lo que te debe mi boca
y en todo mi cuerpo apresado.
La voz que no ha de ser
mas allá de mi deseo.

Mírame tan solo
en ese atisbo de cordura,
antes de estrellar mis ojos
contra tus costas océanos.

Tu lluvia lo arrastra todo,
mi cuerpo en su piel mojada
sumergido por el beso.

Acaríciame tan solo
en la tensión de mi cuerpo,
antes de hechizar temblores
de mi brazo hasta mis dedos

Desnuda entre mis sienes,
un sol que llueve cenizas
en mi frágil temor al fuego.

Y escúchame tan solo
en el trueno de este intento,
antes de ahogar confesiones
por el miedo a tu sonrojo.

Atrapas el latido exacto,
que no deba alzarse a la voz
para gritar que te ama.

Tendrás que perdonarme
por todo lo que se me esconde
y no es capaz de abrazarte.