sábado, 5 de febrero de 2011

Quietud


Nada cambia hoy.
Me rememoro,
tragando los dados
de jugar a ser viento.
No asciendo del suelo
ni aún, de mi asiento.

Mi reloj sigue yermo.
La quietud colgando
de su esfera vacía
de estático péndulo.
Cautivo entre cuentos
cubiertos de polvo.

¿Qué hay de distinto?
Si tu tiempo no es mío,
Si granizan segundos
por los pasos de otros.
Si bebo en mi sombrero
apoyado en su sombra.

Nada cambia hoy.
No te doy la espalda,
te miro de frente,
pero cada sorbo
ya te has alejado.
Dejaste tu olvido
apoyado en mis piernas.

viernes, 28 de enero de 2011

Palabras


Palabras,
Pícaras que saltan como atletas.
Putas, grotescas y soberbias.
Las llevo secretas,
guardadas debajo de mi capa,
protegidas por mi lengua.
Te rondan quietas.

Divertidas que lucen como estrellas.
Lúdicas, cantarinas y locuaces
Las llevo risueñas,
tetris de conceptos que se apilan,
en bloques como cajas de la risa.
Te roban la sonrisa.

Traidoras que entran por la espalda.
Arsénicas, letales y enlutadas.
Las llevo mortales,
municiones con veneno encapsulado
que arrasan tu inocencia en estallidos.
Te detienen el latido.

Cobardes que salen perezosas.
Silbantes, atropelladas y a retales.
Las llevo tímidas,
empujadas por mi lengua primitiva,
que traen entrecortadas vanidades.
Te invitan a cuidarme.

Solo palabras.
Que te rondan, te roban, te detienen
y te invitan.

lunes, 24 de enero de 2011

Tachaduras


Y vosotros poetas...
¿Disparáis al que os ama,
o censuráis vuestros versos?

Borraduras nerviosas.
Impulcras rayas sin cuidados.
Tachones con tinta edulcorada.
Involuntaria daga que se escapa,
como eco robado de otra boca.

Voces con ánimos frustrados.
Rayas en abortos lapidarios.
Mortales cantos a la nada.
¿Se olvidaron tal vez de la belleza
en su lengua blasfema y asesina?

Hoy, mueren los poemas...
Inacabados mares que se secan
en manos de sus dioses creadores.

Hoy tú, poeta...
Único Dios de tu disparo,
entierras tu fusil bajo tachones.

Y tú que me amas...
Recibe de mí hoy, este poema muerto,
esta bala fallida hacia tu costa.
Que a tu playa no arribe mi cadáver,
inerte, sin voz y desalmado.
Vive entre cautivos arenales,
impaciente por mis olas que te cantan,
y en tu prórroga de anónima esperanza,
a unos versos limpios e intachables.

domingo, 23 de enero de 2011

Oración del lobo


¿Me proteges de ti?
¿No quieres que muera
en tus garras de tigre?
¿No quieres dejar tu olvido
en mi olvidada carroña?

No te das cuenta...
Que cuando me acechas,
mudo mi capa de lobo
y dibujo tus rayas,
por mi cuerpo desnudo.
Sin ti, soy ya carroña,
infiel a su muerte fiera,
dedicada y valiente.

No te das cuenta...
Que cuando me nombras,
recojo el aire de tu boca
y me lo guardo por dentro.
Hincho con él mi pecho,
y me siento orgulloso
de ser dueño de mi estirpe,
de mi nombre y de tu aliento.

En esta noche espesa,
salgo a buscarte
en la loma con luna,
un sumiso aullido
que le haga temblar
a tu mortal fiereza.
Apiádate de mí:
Mátame para que muera,
dichoso de ser lobo.

viernes, 21 de enero de 2011

Naturaleza muerta


Todo muere,
se muere mi piel,
y mis zapatos pierden sus pies
en el camino.
Mi ropa se sacude los huesos usados,
blancos y limpios,
de un cuerpo que no tuvo dueño,
porque nunca fue mío.
Termina la espera
buscando países, dioses, relojes, amigos...
a tí, a la omisión de la vida.
Muere el alma que no sobrevive
a tanta inexistencia.
Termina el camino,
como termina el río
en la nada marina,
sin corales ni peces.
El tiempo es el espacio vacío,
entre dos puntos muertos.
Y la vida...
la línea recta, sin finales, ni inicios,
ni avances, ni gestas,
ni surcados ríos.
Todo muere a mi lado
y tú, tambien...
tú te mueres conmigo.