jueves, 2 de diciembre de 2010

Una lágrima


Cierro con fuerza mis ojos
para detener a este océano,
que se empieza a dilatar
con salitre y con tormentas.
Me alejo ya en silencio
de tu espalda con estrellas.
Desnudo y descalzo
me pierdo en la sala de al lado,
a verterme sobre los labios
que aún me siguen fieles.

No voy a pensar,
en tu universo estrellado.
En las cuentas y recuentas
para hacerme con la suma,
de tus miles de luciérnagas,
que me guiñan cálidas.
Se como besa tu manto,
tan cercano de mis hombros.
Pero no supe encontrar,
mi planeta por tu vía láctea.

Solo contengo una perla
con mis débiles ojos,
que buscan ciegos los labios
que abriguen tanta soledad.
Rezo que no se vierta,
no se lleve mi alma desangrada.
¡Que infinito caudal!
para las fuerzas que tengo.
Pero cayó al fin el rocío universo
y me mató… una sola lágrima.

Solo era una pequeña
y tímida invitación a la pena.
Un pequeño cristal de zafiro
que quería escapar...
Pero detrás rugió un volcán
de dentro de mis espejos,
que impactó en mi corazón
desatando a las mareas.
Tan solo, una gota salada …
que me inundó el pecho de mar.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Mis montañas





Tú,
Mi amiga,
Tú ya lo sabías.
Ahora que te lo canto
y nada queda en las raíces
que habitaban por mi garganta
y no me olvidé preguntar a mi piel,
ni... a mi corazón , ni a mi fiel cabeza.
Ya respondí a las dudas que me guardaba
por entre mi almohada y tu delicada espalda.
Tú lo sabes de antes, desde cuando descubriste,
como temblaba mi trémula piel, muda por tu mirada
y cuando reías viendo como se iba deshacíendo la nieve
de mis montañas... estando yo tan en silencio, tan callado.
Tan mudo aún de los versos y de los cánticos, que ya te dejo.
Si, mi querido amor, si… tú ya entonces sabías que yo te amaba.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Sevillanas


Primera, el silencio.
Ya van tus ojos a enfrentarse con los míos.
Erguimos nuestros talles juntando los troníos.
Va mi galanteo hacia tu suave aleteo de torera.
Me pierdo por tus pliegues, se acaba la primera.

Segunda, el encuentro.
Me atrapas hacia ti con tu mirada.
Me abrazo a tu cintura, me enredo por tu enagua.
Yo bailo por tus ruedos con la mirada
profunda.
Nuestros cuerpos enlazados, se acaba la segunda.

Tercera, me enfrento.
Enciendo mis bengalas por tu hoguera.
Defiendes tu fortín, te alejas
con pies de taconera.
Cruzas cercana mi vereda con desprecio de hechicera.
Primera discusión de enamorados, se acaba la tercera.

Cuarta, el reencuentro.
Me acerco a renovar tu amor y tu conquista.
Me recibes con alas de paloma, de valiente trapecista.
Nos hacemos juntos al camino, tras la niebla que se aparta.
Un viaje de pasión y reconquista, que acaba con la cuarta.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Parada de Oasis


Ladrón de tus abrazos en aceite hirviendo.
De escapes con humo engrasado por curvas
y de viento con gas, sobre mi puño cerrado.
Lobo del asfalto, con el cuerpo tumbado,
sobre los mares de trigos y de amapolas.

Dejo ya mi montura de sol, por la de invierno.
Me junto con vosotros, a comer por los oasis,
a detener unos momentos, la fuga de latidos
y de fieras tormentas, llenas de adrenalina…
Paradas en batallas, por tierras de Valencia.

Vosotros que corríais a compases de mi escape,
en hileras de las luces, con banderas rectilíneas,
devorando con hambruna las nubes del camino.
Volveréis a cabalgar por las dunas de desiertos,
cuando un nuevo sol de primavera nos cobije.

Ven


Ven,
No olvides parar un instante por mi casa.
Viene polvo negro, esta noche de cenizas.
Trae contigo, tus cortinas con estrellas,
que junto a mi cascada, remansarán un lago,
donde poder limpiar al alba nuestras caras.

Ven
Que tengo preparado ya en mi mesa,
las copas con licores, los cigarros….
Invita a tus tormentas enemigas.
Riámonos de nuestras penas abrazados.
Desnudemos los muertos, para enterrarlos.

Ven.
Borracho de mil silencios de tugurios.
Siéntate conmigo y agarrate a mis manos.
Ahógate sin tabla, en oscuros océanos.
Vierte licores por cien lienzos blancos.
En negras notas con hambre de alegrías