viernes, 13 de enero de 2012

Escribana

Siempre que te leo, recuerdo tu mano
con la edad de acariciar raíces,
trenzada al colegio con otros niños
que imantan sueños y labran los patios
sobre cenizas de un ave fenix.

Hoy se zambulle en alargadas esfinges,
y enseña la honradez, redimida de guantes
que calan lágrimas en primavera.
La imagino ala, si en un tullido amanecer
dibuja labios, o uñas sobre pan mojado.

Siempre que te leo, se acerca una ola
empuñada hacia dentro, despegando
la oscura enagua que cubre el mármol.
Lloro cada palabra, o la río al horizonte,
nativa de la almadraba de tu mano.

martes, 10 de enero de 2012

Esperar a tu Abril

Esperar a tu Abril,
es hibernar los párpados,
cuando mis sueños recogen perlas,
metálicos leños y escamas de gusanos
en mallas de escarcha.

Despedir mi alergia a las humedades,
volar en una cometa sin bridas
hacia las estufas de verde propano
crepitando por escudillas de tiempo.

Repintar mis labios albinos
cansados de velarte inviernos,
llenar mi saco con versos
y con rojizas castañas.

Esculpir con musgo mi abrazo,
decorar una mesa con flores.
Es sonreir en suspiros,
la venidera eclosión de mis ojos
en el preludio a tu Primavera.

domingo, 8 de enero de 2012

Grito placebo

Quisiera gritarle
desde el vuelo del halcón,
pero reconozco el vértigo
y la afónica distancia.

Que sea solo un juego,
un vestido arrogante
y una voz agostada
de tambor sin decibelios:

Desea llegar a tu boca,
lo demás,
es coraza para anfibios.


Una voz,
con altiva desgana
me saluda en el espejo
y escucho a mi alter ego
con la toga del perplejo:

Desea resucitar tu latido,
el compás,
revolcándote en su cama.


Escuchar lo que jamás será,
como queriendo imitar
algún actor trasnochado
que mastica el fracaso:

Ella,
siempre te amará.

martes, 27 de diciembre de 2011

Lunes

Lunes,
un hemisferio alejado de mi olivo,
y en mis zapatos, las cicatrices
barrenan esta ciudad con rieles,
me pregunto una y mil veces
qué hacen dibujando mapas
mientras la niebla,
nos va esculpiendo el camino.

Buscaré para ti al culpable
que nos robó las raices,
y secó la hierbas del paraje exacto
donde elegimos sentarnos.

Lunes,
y el poema desgarrado
tras un domingo de inicio.
Se marchita este otoño
en la astuta resurrección
que invoca nuevas troneras.

Lunes,
que propaga el gas silencio
desnudando al ser humano
sin etiqueta ni precio.
Se termina el tiempo de laureles
a los que fuimos juglares.

Lunes, y alguien,
ha disecado ese ejemplar de esclavo
que tanto se parece a mi
y lo ha colgado en un despacho
como trofeo de quien recuenta
las almas muertas en un tsunami.

Lunes, y me pregunto,
por la vocación de los seres humanos
que olvidan calarse de ternura
antes de salir de sus casas,
pero afinan con ladridos
y nos gruñen villancicos
como ofrendas del invierno.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Reminiscencia azul


Si vienes deshojando mis bolsillos
como viertes tu perfume por la brisa,
con ese paso lento,
de quien trata de avivar algún paisaje
escondido en caminos primigenios,
yo dejaré que mi café te abra la puerta
por traer el azul de mis recuerdos.

Si puedes guardar en un hueco de mi casa
las cabriolas ambarinas de sus trenzas.
Si puedes convertir a este hombre en niño,
y revives el beso en la inocencia,
yo querré que te poses en mi frente
y te asomes al trasluz de mis ideas.

Y si me puedes explicar con breves labios,
cómo fue, que las hélices de sus cabellos
no se marchitaron en un ramo de amapolas
y a diario, te sigue preguntando
por su príncipe valiente y temerario.

Entonces, azul reminiscencia,
te aguardo en mi sofá todas las tardes.