viernes, 2 de diciembre de 2011

Reminiscencia azul


Si vienes deshojando mis bolsillos
como viertes tu perfume por la brisa,
con ese paso lento,
de quien trata de avivar algún paisaje
escondido en caminos primigenios,
yo dejaré que mi café te abra la puerta
por traer el azul de mis recuerdos.

Si puedes guardar en un hueco de mi casa
las cabriolas ambarinas de sus trenzas.
Si puedes convertir a este hombre en niño,
y revives el beso en la inocencia,
yo querré que te poses en mi frente
y te asomes al trasluz de mis ideas.

Y si me puedes explicar con breves labios,
cómo fue, que las hélices de sus cabellos
no se marchitaron en un ramo de amapolas
y a diario, te sigue preguntando
por su príncipe valiente y temerario.

Entonces, azul reminiscencia,
te aguardo en mi sofá todas las tardes.

1 comentario:

Nená dijo...

Qué bonito Susón. Tenemos una infancia común, -y sumamos entre los dos muchas infancias-. Creo que los recuerdos que te regresan no serán en forma de reminiscencias azules, sino más bien de hermosos y amplios arco iris.

La Neni