jueves, 9 de junio de 2011

Hubo un tiempo


Hubo un tiempo
que acariciaba el aire
si venía tiznado de saliva
y la sangre de las piedras
fué el veneno de mis manos
para librar puñaladas.

Hubo un tiempo
que amaba con desprecio.

A veces te recuerdo
cuando era combatiente.
Profanaba cada noche
la claridad de tus ojos
y una luz en las aldeas
ardía bajo mis pasos.

Hubo un tiempo
que no rezaba en las derrotas.

Las fraguas no licuaron
lo que sobrevive de fiereza
entre mis piernas.
Y cubierto en celofanes
te mostraba las heridas
para beber de mi rastro.

Hubo un tiempo,
que aún luchaba en cada guerra.

miércoles, 8 de junio de 2011

Intempestades


El tiempo,
reminiscencia azul.
Helado con sabor agridulce.
Tan quebradizo,
que no despeina el flequillo del niño,
rectilíneo sobre su ceja.

Un amarre
que estira la pupila inerte y fría
hacia la esquina vacía de una mesa.
Y nunca camina,
sigue disfrutando el mismo plato
que compartimos entonces
y hoy devoro en esta soledad
que te brindo en una lágrima.
El mismo color.
El mismo aroma.
Y una silla vacía.

Lloran los mismos recuerdos
y alguno más
que voy sumando en una arqueta,
preñando la memoria
con un duelo recóndito y privado.

Tan íntimo,
que jamás se me escapa
de esta cárcel de sueños
donde estoy sepultado.
Nunca me abandona,
se va colgando en las costillas
y me hacina con diamantes y con rocas.

Todo lo que fué y aquello que se quedó en deseo
sobre la visagra de tus ojos.
El tiempo hoy me vence
en una esquina con penumbra,
requisado en mi mirada intempesta.

lunes, 6 de junio de 2011

Otro poema estéril


He apoyado este poema
en un atril tan trasparente
como el lenguaje que lo empuja.

Lo estiro firme con la mano,
la misma que después de hacerlo credo
traicionará como ovillo en la basura.

Te has perfumado el corazón,
para poder escuchar sin la voz
esta confesión que no sabe de versos.

Y tras una proclama de lo cierto,
nos urge mutarla en alimento
de unos labios desgranándose en tu boca.

Se queda mi sonrisa sin su deuda,
el destello en el foro de tu duda
y comemos tras la hambruna de la espera.

Y me sigue temblando la garganta
en lo alto del atril donde sucumbe
un poema de amor, que no debió ser escrito nunca.

miércoles, 1 de junio de 2011

Nuevo mensaje de texto


Tal vez te lo creas,
que me tienes cercado
y masticas despacio
lo dulce y lo amargo,
mi carne y su verso.

Aqui tú me inventas.
Un hombre tallado en mitad de un recuadro
inanimado.
Y tengo la voz, la boca y los brazos.

No busques por allí
la textura de mi mano.
Mi mano es gestera y algo vergonzosa
Y cuando ama, se precipita
y sube tres grados en su valentía.

No busques por allí,
el fondo de mi vaso
La mueca de mi cara
con gesto emocionado
o en el grito de guerra.

O cuando te mira a los ojos y se cuela en esa idea
que tú te reservas.

¿Quieres más de mí? , ¿Solo este semblante?

Te lo estás perdiendo,
en esta falacia binaria
pierdes mi momento,
mi dura vehemencia
y mi osadía.

No se cosecha, en tu estéril recinto,
ni mi olor ni mis besos.

martes, 31 de mayo de 2011

Andar sin ascuas


Una puerta me recuerda la rutina
con su codazo seco,
un sordo bramido tras mi espalda,
me empuja con tu huella de rescoldo
caminando de costado hacia la vida.

Amanece en su rumor,
el sencillo acontecer de la mañana
con olores a labriegos de baldíos.

Me disuelvo entre sus caras,
espejos de grises hieratismos.

Canto en el repique de esta danza,
y con un paso cambiado, me sonrío.
Yo te llevo escondida en una cesta
cubierta por cálidos rubíes.

Te quisiera hoy, tal como me quieres,
directa en el soplo de las sienes,
y diestra con el sable del cobijo.

Y me enderezas como al viento,
dibujando en mi vuelo algún susurro
si te busca el gorrión de mi mirada.

A veces si lo pienso en el recuerdo
en este rutinario espacio entre vacíos,
temo a la huída de tu mano tantas horas.

Es mi miedo.
Si pienso que tus brasas se me apagan
en mitad de la nada de un camino
y pierdo mi capacho con tus señas,
cantando en el regreso a tu ardentía.